Hija del ex Beeatle Paul McCartney, se empezó a interesar por la moda con 12 años y demostró de inmediato sus sobresalientes cualidades, dado que solo tres años más tarde empezó a trabajar en la industria. En sus creaciones evita el cuero y la piel, ofreciendo colecciones ecológicas. Es difícil renunciar a uno de sus bolsos o a un par de zapatos, el estilo clásico repropuesto de manera extremadamente sensual hace que sus propuestas sean apreciadas a nivel internacional.